ESCÁNDALO EN CHINCHA: MAFIA INTERNA EN EL HOSPITAL SAN JOSÉ OPERA CON LA COMPLICIDAD DEL SILENCIO REGIONAL

 CHINCHA / PERÚ — El sistema de salud en la provincia de Chincha atraviesa uno de sus capítulos más oscuros. Una serie de graves denuncias periodísticas y ciudadanas han puesto al descubierto una presunta red criminal dedicada a la venta de plazas laborales y al direccionamiento sistemático de contratos dentro del Hospital San José de Chincha (Unidad Ejecutora 401). La filtración de audios, chats y testimonios apunta a cobros ilícitos exorbitantes —que oscilan entre los 40 mil y 80 mil soles por puestos para enfermeras y técnicos—, configurando un millonario negocio ilegal a expensas de la salud pública.

Las fichas del tablero: Funcionarios bajo sospecha

El modus operandi de esta presunta organización no habría sido posible sin el control estratégico de áreas clave del nosocomio. Las investigaciones periodísticas e independientes señalan de forma directa a la Unidad de Personal, jefatura acusada de burlar los perfiles legales vigentes para amparar el ingreso de personal no calificado y beneficiar a facciones internas.

Este direccionamiento quedó en evidencia con casos concretos documentados por gremios de salud, donde se designó a médicos generales con mínima experiencia para cubrir plazas de especialidades obligatorias con presupuestos del Estado. A esto se suma el alarmante antecedente expuesto a nivel nacional, donde se reveló que la propia dirección del Hospital San José de Chincha llegó a tasarse en 120 mil soles bajo administraciones corrompidas, recuperando el "dinero invertido" mediante la falsificación sistemática de viáticos y manejos logísticos internos.

Ángel Macazana en el ojo de la tormenta

El escándalo ha escalado hacia las altas esferas políticas de la región Ica, colocando al consejero regional por Chincha, Ángel Macazana Ordóñez, en el centro de los cuestionamientos públicos. En lugar de ejercer un rol fiscalizador estricto frente a los evidentes indicios de corrupción en la Unidad Ejecutora de su provincia, la población y los colectivos de salud lo acusan de mantener una cercanía pasiva y presuntos nexos con los funcionarios investigados. Las críticas en su contra se han agudizado en las calles y redes sociales, donde se le exige transparencia inmediata sobre su conocimiento o nivel de influencia en el manejo de personal del hospital.

Un Gobernador que otorga con el silencio

Frente a este desmadre administrativo, la indignación ciudadana ha encontrado un detonante mayor: el hermetismo total del gobernador regional de Ica, Jorge Carlos "Rocky" Hurtado Herrera. A pesar de que la Dirección Regional de Salud (DIRESA Ica) y los presupuestos hospitalarios dependen directamente de su despacho en el Gobierno Regional (GORE Ica), la máxima autoridad regional ha optado por no emitir ningún pronunciamiento oficial que condene la mafia de cupos ni ordene una reorganización total.

Para los frentes de defensa locales, el silencio de "Rocky" Hurtado no hace más que alimentar la percepción de encubrimiento y complicidad política para proteger los pactos de su gestión en Chincha. Mientras el sector salud de la región atraviesa una crisis institucional severa —agravada por renuncias de directores en provincias vecinas y la intervención constante de fiscalías especializadas—, el Hospital San José de Chincha continúa operando bajo la sombra de la impunidad. La población exige la intervención inmediata de la Contraloría General de la República y de la Fiscalía Anticorrupción para incautar las planillas de las convocatorias CAS y detener el desvalijamiento de la salud chinchana. 

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