CHINCHA
La ola de criminalidad que azota a la provincia de Chincha sumó una nueva víctima la tarde de ayer. Cesar Flores Barrutia, un ciudadano de nacionalidad extranjera, fue asesinado a sangre fría mientras realizaba el cobro de préstamos en el sector de Balconcito. El ataque, perpetrado por sicarios bajo la modalidad de "quema ropa", ha vuelto a encender las alarmas sobre la desbordada inseguridad en la zona.
Ejecución a plena luz del día
El reloj marcaba las primeras horas de la tarde cuando Flores Barrutia, acompañado de una mujer, llegó a un establecimiento en la concurrida avenida Pedro Moreno. Según grabaciones de las cámaras de seguridad, el hombre se disponía a recibir el dinero de una clienta cuando el verdugo apareció en escena.
Sin mediar palabra, un sujeto descendió de una motocicleta y descargó una ráfaga de más de ocho disparos contra la víctima. El estruendo de las balas sembró el pánico entre los vecinos y transeúntes, quienes buscaron refugio mientras el sicario huía a toda velocidad junto a un cómplice que lo aguardaba con el motor encendido.
Traslado accidentado
Aún con signos vitales, Flores Barrutia fue auxiliado por su acompañante y vecinos del sector. Minutos después, efectivos de la Policía Nacional y personal de Serenazgo llegaron al lugar para evacuarlo al Hospital San José.
Durante el trayecto, se registró un hecho accidentado: la premura del traslado provocó que la camioneta policial realizara una maniobra temeraria, lanzando a un efectivo policial fuera de la tolva del vehículo. Pese al esfuerzo por salvarle la vida, los médicos del nosocomio local solo pudieron certificar el deceso del extranjero debido a la gravedad de los impactos recibidos en órganos vitales.
Chincha bajo fuego
Este nuevo homicidio se suma a la preocupante estadística de extorsiones y asesinatos que se han vuelto el "pan de cada día" en la provincia. La modalidad del cobro de préstamos, vinculada presuntamente al sistema del "gota a gota", es una de las hipótesis principales que maneja la división de investigación criminal.
La población de Chincha Alta ha expresado su indignación ante lo que califican como una "inacción" por parte de las autoridades municipales y regionales. "Estamos a merced del hampa; ya no se puede trabajar ni caminar tranquilos", señaló un vecino de Balconcito que prefirió el anonimato por temor a represalias.
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