CONGRESISTA IQUEÑO BAJO LA LUPA POR MUERTE DE PERIODISTA GASTON MEDINA SOTOMAYOR

 


ICA. El audio de la sentencia. En una oficina oculta del poder regional, una grabadora captura una voz que hoy estremece al Congreso. Es marzo de 2023. Dos hombres planifican en voz baja cómo callar para siempre al periodista más incómodo de Ica. El tiempo, implacable, correría dos años exactos hasta cumplir la amenaza.

El estallido de la pólvora

El lunes 20 de enero de 2025, el calor de Ica no daba tregua. Gastón Medina Sotomayor, director de Cadena Sur TV, caminaba hacia su vivienda sin saber que un sicario extranjero, conocido en los bajos fondos como "Barrabás", le seguía los pasos. Seis ráfagas de fuego cortaron el aire de la tarde. Medina cayó sobre el pavimento, rodeado por los papeles y las denuncias de corrupción que arrastraba contra el Gobierno Regional y su gobernador, Jorge Hurtado.

La pista del casete

Por meses, el caso pareció estancarse en el gatillero material, hoy tras las rejas. Sin embargo, una filtración de la Fiscalía Penal Supraprovincial de Derechos Humanos cambió el rumbo de la historia. Un audio reservado, difundido por la prensa nacional, unió los puntos entre el crimen y la política.

En la grabación se escucha a Víctor "El Chino" Mere Huamaní —un operador político asesinado misteriosamente dos meses después que Medina— coordinando un atentado contra el comunicador. La voz al otro lado de la línea, según los peritajes fiscales, pertenece presuntamente a Carlos Zegarra Sánchez, entonces poderoso asesor del gobernador de Ica y hoy diputado por Fuerza Popular.

Bajo el ala del poder

La crónica de la muerte de Gastón Medina no se entiende sin sus transmisiones en vivo. El periodista se había convertido en la pesadilla de la gestión regional, apuntando directamente a la cúpula de asesores. Zegarra era el hombre fuerte de ese entorno. La Fiscalía sospecha que el móvil del asesinato fue silenciar las revelaciones periodísticas que amenazaban con tumbar la red de poder en Ica.

La defensa desde el escaño

Hoy, blindado por su curul en el Parlamento, el diputado Carlos Zegarra esquiva los micrófonos que antes buscaba. Asegura que todo es una patraña, una "venganza política" orquestada por sus enemigos para manchar su gestión en Fuerza Popular. Argumenta, además, que el Ministerio Público aún no lo ha notificado formalmente en su despacho.

Mientras el Congreso evalúa si levanta el velo de la inmunidad, en las calles de Ica el fantasma de Gastón Medina sigue exigiendo respuestas. El caso ha dejado de ser un simple hecho de sangre de la sección policial para convertirse en un juicio sobre los nexos más oscuros entre el sicariato y la política peruana.