LA POSTULACIÓN FORZOSA DE GIOVANNA REBATTA LOZA A LA ALCALDÍA PROVINCIAL DE CHINCHA

 


COLUMNA DE OPINION

Por: Miguel Angel Cortez Jimenez

Ica, 30 de agosto de 2026 

La conducta política de Giovanna Pilar Rebatta Loza en la campaña hacia la Alcaldía Provincial de Chincha invita a una profunda reflexión sobre la coherencia y el compromiso ético en el escenario electoral actual. Lo que en un principio se presentó como una retirada por motivos estrictamente personales y de salud, ha mutado en una estrategia de supervivencia digital que expone las contradicciones más severas de los liderazgos partidarios contemporáneos.

El primer punto de quiebre radica en la naturaleza de su fallida renuncia. Al presentar su dimisión fuera del plazo legal ante el Jurado Electoral Especial de Chincha, Rebatta Loza no solo exhibió una falta de rigor técnico dentro de su equipo, sino que colocó al electorado en una posición de total incertidumbre. Pretender abandonar la contienda para luego, tras el revés administrativo del órgano electoral, reasumir la candidatura bajo la narrativa de estar "más firme que nunca" revela una alarmante ambigüedad. Las justificaciones médicas y personales que motivaban su alejamiento parecieron disolverse tan pronto como la ley la obligó a permanecer en la cédula de votación, transformando una supuesta crisis humana en un calculado giro propagandístico.

Asimismo, su comportamiento frente a la crisis interna de su propia lista electoral denota una incapacidad para la concertación y el manejo de crisis. La abierta ruptura con su primer regidor, Luis Cruz Carbajal, y el distanciamiento de las bases de Acción Popular evidencian que su candidatura opera hoy de forma aislada. Al rehuir la confrontación física y democrática en las calles, caravanas y plazas públicas de Chincha, la candidata ha optado por un repliegue táctico. La ausencia de su presencia en los actos proselitistas tradicionales del partido de la lampa no hace más que confirmar que la confianza interna está quebrada, dejando al ciudadano ante la preocupante perspectiva de elegir una planilla municipal fragmentada desde antes de iniciar una eventual gestión.

Por último, la conducta de Rebatta en el ecosistema digital configura una preocupante disonancia entre la realidad territorial y la ilusión de las redes sociales. Mientras las calles chinchanas atestiguan una campaña provincial dividida y sin actividades presenciales unificadas, sus perfiles en plataformas virtuales proyectan una épica de triunfo basada en encuestas locales y lemas de desarrollo. Este refugio en la virtualidad pretende enmascarar el aislamiento político mediante interacciones controladas y videos editados. La gestión pública real exige el contacto directo, el debate y el respaldo de un equipo técnico cohesionado; sustituir estos pilares por un monólogo digital es un síntoma de debilidad institucional.

En conclusión, la errática conducta de Giovanna Rebatta Loza es el reflejo de una candidatura sostenida por la obligatoriedad de la ley electoral, pero desprovista de legitimidad política interna y consistencia. Chincha se encuentra ante el escenario de evaluar una opción que prioriza la narrativa de las pantallas por encima de la gobernabilidad real y la transparencia que la provincia tanto necesita de sus futuras autoridades.