PUEBLO NUEVO
En un acto de protesta
violenta, residentes del sector San Isidro manifestaron su rechazo a la
instalación de infraestructura de telecomunicaciones en una zona recreativa,
denunciando falta de consulta ciudadana.
La tensión social en
el distrito de Pueblo Nuevo escaló a niveles críticos el pasado jueves 16 de
abril. Un grupo de ciudadanos del asentamiento humano San Isidro prendió fuego
a la base de una antena de telefonía móvil recientemente instalada en el
perímetro del Parque de la Revolución, alegando que la estructura representa un
riesgo para la comunidad y afecta el espacio público.
Una instalación bajo resguardo policial
El conflicto inició
durante la madrugada del jueves, cuando operarios de una empresa de
telecomunicaciones procedieron al levantamiento de la torre. Para asegurar el
avance de la obra frente a la conocida oposición vecinal, las labores contaron
con la custodia de efectivos de la Policía Nacional del Perú (PNP).
Sin embargo, la
presencia policial no fue suficiente para contener el malestar de los
moradores. Al amanecer, tras percatarse de que la antena ya estaba erguida,
decenas de vecinos se congregaron en el lugar. En medio de arengas y reclamos,
un sector de los manifestantes procedió a quemar materiales y la base de la
estructura.
El reclamo de la
comunidad
Los dirigentes
vecinales sostienen que su rechazo no es a la tecnología, sino a la ubicación
elegida. "Este es un parque donde juegan nuestros niños. No es posible que
utilicen un espacio recreativo para instalar estas torres sin habernos
consultado", manifestó uno de los residentes afectados.
Además de los daños
materiales a la antena, los manifestantes dirigieron sus críticas hacia la
gestión del alcalde distrital, William Sánchez, a quien acusan de
haber otorgado los permisos municipales sin considerar el impacto social en la
zona de San Isidro.
Escenario de incertidumbre
Hasta el momento,
representantes de la empresa afectada no han emitido un pronunciamiento oficial
sobre el monto de los daños o las acciones legales que tomarán tras el
atentado. Por su parte, la policía mantiene vigilancia en las inmediaciones
para evitar nuevos enfrentamientos, mientras la población exige el retiro
inmediato de la estructura.
