CHINCHA VUELVE A SER EL EPICENTRO DE LA PREOCUPACIÓN POR LA VIOLENCIA ESCOLAR

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 Chincha 

Un nuevo video difundido en redes sociales muestra a dos alumnas de la Institución Educativa Andrés Avelino Cáceres protagonizando una violenta pelea en la vía pública, un hecho que ha encendido las alarmas de los padres de familia y la comunidad educativa en la provincia.

El lamentable incidente se registró exactamente en la intersección de las calles Callao y Grocio Prado, en pleno centro de Chincha Alta. Lo que más ha indignado a los usuarios y vecinos no es solo la agresividad del enfrentamiento físico entre las menores, sino la alarmante actitud de los demás estudiantes presentes. En las imágenes se observa cómo decenas de compañeros, lejos de intentar separar a las involucradas o buscar ayuda, formaron un círculo para alentar los golpes y registrar la escena con sus teléfonos celulares para viralizarla en internet.

Riñas recurrentes a la hora de salida

Vecinos y comerciantes del sector expresaron su profundo malestar y señalaron que las disputas en esta zona específica se han vuelto recurrentes durante el horario de salida del turno tarde. En esta oportunidad, la gresca tuvo que ser disuelta gracias a la intervención de una trabajadora local que pasaba por el lugar.

La comunidad exige una intervención inmediata por parte de la directiva de la I.E. Andrés Avelino Caceres y de la UGEL Chincha para identificar tanto a las alumnas agresoras como a quienes incitaron la violencia. Asimismo, se reitera el pedido a la Policía Nacional del Perú (PNP) y al serenazgo del distrito para reforzar el patrullaje preventivo en los exteriores de los colegios emblemáticos de la provincia. 

Un llamado urgente a la reflexión social

Este nuevo episodio obliga a mirar más allá de la sanción administrativa y nos confronta con una cruda realidad digital: el dolor ajeno se ha convertido en un espectáculo de entretenimiento para los jóvenes. Cuando la prioridad de un adolescente es encender una cámara antes que evitar que su compañero sea lastimado, la sociedad se enfrenta a una preocupante pérdida de empatía.

La erradicación de la violencia escolar no depende únicamente de la presencia policial o de las amonestaciones en el aula; nace en el entorno familiar. Es urgente que los padres de familia, educadores y autoridades abran espacios de diálogo real sobre el uso responsable de las redes sociales y el respeto mutuo. La indiferencia ante estos actos nos vuelve cómplices de un problema que, de no ser frenado a tiempo, podría terminar en una tragedia irreparable. 

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